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Sin un Peso en la Bolsa

Asi, sin un peso en la bolsa, era mi condición justo cuando Dios me llamo a dar, y no solo me invitó a vivir en generosidad, sino a hacerlo de forma extravagante. Efectivamente como te imaginarás, me reí y pregunté: - ¿cómo?, ¿cuándo? y sobre todo,  - ¿con qué?. Apenas y podía cubrir los mas básicos gastos de mi casa e hijas.

Por otro lado tengo que confesar que ser viuda a los 33 años con dos pequeñas me ha desafiado a creerle a Dios en medio de la profunda necesidad, y esta es mi verdad: El siempre, siempre me ha ayudado. Sin embargo, esto era algo mas que provisión para mis necesidades, esto era ser participante en como avanza Su Reino. Dentro de mi surgio una emocion grande, un impulso explosivo, un anhelo de vivir mas allá de mi presente y caminar en una nueva etapa.

Sabía que ya no se trataba de mi, o las necesidades de mi familia, se trataba de como Dios me invitaba a ser instrumento ¡para expandir Su Reino!

Yo, esta viuda, contra todo pronostico,"sin un peso en la bolsa", a pesar de lo increíble que parecía,  le creí que a pesar de lo que no tenía, El podía usarme, y dado que su historial en mi vida ha sido impecable, me lancé. Aquí es donde quiero romper un poco nuestras expectativas, la tentacion es pensar que de pronto se abrira un telón y de pronto cambiará el escenario, donde brotarán rios de dinero y uno se convertira de la noche a la mañana en un millonario generoso. Pero la verdad es que no fue así. El. trabajo siguió, las cuentas siguieron llegando, Las necesidades se siguieron apilando,  sin embargo, algo cambió en mi. Dios despertó una naturaleza administradora al mismo tiempo que pude ver como calentaba los motores en mis finanzas. Inició con abrir un poco mas la llave de sus provisión. Un día supe que vendría un pago y sobraria un poco. Y sí, casi caigo en la tentación de gastar ese extra de mil formas aún antes de que llegase, pero la invitación, el llamado a ser parte de lo que Él está haciendo estuvo ahi, al principio, de frente.

Opuesto a lo que pensarías, inicié esta aventura de generosidad no con grandes sumas de dinero, sino con apenas un mínimo excedente, sabiendo que Dios mismo me estaba desafiando a dar y que veía es primera fila mis primeros pasos de obediencia en esta nueva etapa. La entre seguir mi opinion y ser obediente estuvo constantemente presente y por su gracia, puedo confiarte que comencé a caminar en territorio nuevo, asociándome con sus proyectos, viéndolo multiplicar mi pequeña semilla.  Di el paso mientras había gastos, pero lo dí. Pude haberme comprado algo nuevo, pero lo dí, batallé, pero lo dí.

Por su gracia, puedo confiarte que comencé a caminar en territorio nuevo, asociándome con sus proyectos.

Aquí es donde inicia lo sorprendente para mi, la membresia para pertencer al increible ministerio de la generosidad no fue de millones, ni de miles, fue un poquito, que no le resolvia la vida a nadie, pero para mi era todo lo que tenia. Y eso fue precioso a los ojos de Jesús. Hoy, cada vez que Dios comienza abrir mas su provisión, hago una pregunta nueva ¿es para mi? o ¿es para tu Reino? Me siento enormemente provilegiada de caminar una realidad en la que se que mis necesidades son, y serán cubiertas por El y en donde Su Reino tiene preeminencia en mi vida. Esta aventura No es exclusiva mía, esta abierta a todo aquel que se atreva a dejar de velar por si mismo y enfocarse en Él (Mateo 6:33), porque Su vision va mas alla de lo que necesito hoy, Su vision que esos pesos que El pone en m bolsa tengan efecto en la eternidad. Yo y mi casa decidimos seguir esa aventura ¿Te gustaría unirte?

"Como entristecidos, mas siempre gozosos; como pobres, pero enriqueciendo a muchos; como no teniendo nada, aunque poseyéndolo todo."
2 Cor. 6:10

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