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Amando a Isaac e Ismael

Para algunas congregaciones cristianas, el tema de Israel es tan delicado como la política nacional.
Algunos ignoran nuestras raíces judeocristianas y limitan las conversaciones sobre la posición que la iglesia debería tener hacia Israel para evitar confrontaciones, discusiones y la salida de miembros. Algunos enseñan francamente lo que comúnmente se conoce como teología de reemplazo, sacando a Israel del mapa de Dios y reemplazándolo con la Iglesia, lo que sea que eso signifique para nosotros. Para los católicos, puede significar solo la Iglesia católica, y para los protestantes, puede significar que el Cuerpo universal de Cristo ha reemplazado a Israel. Dentro de esta creencia, el nuevo testamento ha reemplazado al antiguo y de repente la “iluminación que tenemos a través de Jesús” nos está permitiendo ver que Dios ha desechado a Israel. Este perspectiva ha sido el semillero de la mentalidad que disparó genocidios como las Cruzadas y el Holocausto.

En mi opinión, si uno no está de acuerdo con Dios acerca de Su amor por Israel y el pueblo judío, sería ilógico pretender que somos guiados por el Espíritu de Dios, porque el Espíritu Santo no se opondría a Sí mismo ni revelaría cosas opuestas de Su Palabra.

Amar a Dios es amar a su familia inmediata, Israel.

Entender ese principio es abrir el corazón para amar a todas las personas, incluyendo a su familia extendida.
Déjame explicarlo de mejor forma, cuando nos enamoramos, queremos conocer y comprender a nuestra pareja y su familia para comprender mejor de quién nos enamoramos. Llegado el momento anhelamos unirnos a nuestro nuevo cónyuge, abrazando lo que el o ella ama y apoyando los deseos de su corazón. Por ejemplo, e independientemente de nuestra relación con su familia, si hay necesidad, estamos ahi para apoyar y ayudar. De la misma manera, cuanto más ama alguien a Jesús, más ama esa persona a su familia y quiere saber de ellos, visitarlos, orar por su paz y prosperidad en todas las áreas de la vida, y busca ver armonía y alegría en su interior. Cuando amamos a Jesús, amamos a su familia como a la nuestra, incluso si sentimos que son imperfectas. Después de todo, ¿puede alguno de nosotros afirmar que tenemos una familia perfecta?

En la familia de Jesús, hubo esta ruptura hace algún tiempo, entre sus hermanos, hermanas y sus primos: los hijos e hijas del hijo mayor de Abraham, Ismael. Es posible que haya oído hablar de algunos disturbios en el Medio Oriente hoy día, entre los descendientes de Isaac, Jacob, Esaú e Ismael. Pero nuevamente, si amamos a nuestro Salvador, debemos aceptar a su familia y orar por su unidad y bienestar. Su familia se vuelve nuestra a través de este matrimonio que llamamos salvación, y nuestro Novio desea que su Novia se sienta como en casa entre Sus parientes. Todos ellos. El problema principal que he visto es que los cristianos gentiles (no judíos), es que tienden a "tomar partido" entre los miembros de la familia de Jesús, asumiendo una nueva identidad en el proceso.

Lo que he presenciado en mi caminar en el ministerio relacionado con los judíos es que, en muchos casos, cuando los gentiles llegan al punto de la revelación en el que Israel es tan importante para ellos como lo es para Dios, sucede algo interesante, hacen un cambio significativo en el enfoque de su ministerio hacia la bendición. Israel y el pueblo judío. Hay un anhelo de ser parte, comenzamos a donar financieramente a los ministerios relacionados con Israel, hacemos planes para visitar la Tierra Prometida; escribimos sermones, blogs, enseñanzas o libros que revelan nuestra nueva percepción. Y aquí es algo que he visto, a veces incluso reemplazamos nuestras tradiciones familiares por tradiciones judías, comenzamos a celebrar el sábado de manera judía y observamos las fiestas judías mientras menospreciamos a nuestros propios antepasados. Luchamos duro para ser dueños de las costumbres judías y la herencia familiar, olvidando nuestro propio pasado. De alguna manera se parece a una crisis de identidad o incluso a un robo de identidad.

Esto es lo que creo que sucede, en lugar apropiarnos de nuestra propia cultura, asumiendo el rechazo a Israel, y buscar arrepentirnos, nos resulta más fácil atacar nuestra herencia cultural, porque aleja cualquier asociación negativas con nosotros (o eso creemos). A veces, “despertar a una revelación” acerca de Israel, puede llevarnos a atacar a todos los demás, incluido su medio hermano Ismael.

A veces, “despertar a una revelación” acerca de Israel, puede llevarnos a atacar a todos los demás, incluido su medio hermano Ismael.

Si Dios nos guía a una revelación sobre Su corazón por Israel y, sin embargo, rechazamos Su corazón por Ismael, estamos siendo incongruentes con el Evangelio y no vemos Su amor por todas las personas de Su familia. Dios no solo nos llamó a amar a los elegidos, sino a todos por igual. Ser conforme al corazón de Dios es amar a Dios y amar a los demás: comenzando con Su familia, y extendiéndolo a todos los demás.  "Porque tanto amó Dios al mundo" (Juan 3:16).  Pablo nos instruyó llevar el Evangelio con los judíos primero, pero no exclusivamente. La meta del Evangelio es el plan eterno de Dios para todas las personas.

El Evangelio vino a través de los judíos para que todas las naciones sean bendecidas. El llamado de Israel a ser una luz para el mundo; y por otro lado, Dios llama Ismael y los gentiles a ser una luz para los judíos,  incluso si eso significa provocar a Israel a celos mediante una relación personal íntima con el Dios de Abraham, Isaac y Jacob. De esta manera, todos estamos trabajando juntos por un objetivo común y hacia la unidad. Todos entendemos la posición y el papel de Israel en Su historia y la honramos, mientras trabajamos juntos desde Jerusalén y Judea, para alcanzar los confines de la tierra.

Nuestros problemas surgen cuando enseñamos división y segregación, o confundimos uniformidad con individualidad. Estamos destinados a vivir desde nuestra propia identidad particular, ya sea judío, árabe, griego, latino o cualquier otro grupo de personas, y no tratar de convertirnos en otro. Es cuando cada uno de nosotros aceptamos nuestra singularidad que podemos servirnos unos a otros en libertad. El judío necesita que un gentil sea gentil y el gentil necesita que el judío sea judío. Cuando nos degradamos a nosotros mismos (negando la bondad de Dios al crearnos) y exaltamos a otro, tratando de asumir una identidad ajena, entramos en una comparación que nos lleva a la envidia y al desprecio.

He oído a predicadores enseñar que Isaac era el hijo legítimo de la promesa e Ismael el hijo de la maldición. Dicen que debido a que Abraham y Sara tomaron el asunto en sus propias manos al hacer que Agar durmiera con Abraham y gestar a Ismael, salieron de la bendición de Dios y actuaron por su propia iniciativa, estableciendo una oposición a la bendición de Dios: Ismael. Enseñan que este escenario ha creado el conflicto actual en el Medio Oriente y los hijos de la promesa todavía están luchando contra los hijos de la maldición. Enseñan la división y animan a otros a tomar parte en el conflicto. ¡Qué interpretación tan retorcida y terrible del amor de Dios por Abraham y sus hijos! ¡Nada puede estar más lejos de la verdad!

Lo que ha que esta mentalidad ha hecho es crear cristianos que creen que debemos tomar partido en un conflicto que jamás fue provocado por Dios. En algunas iglesias y seminarios se enseña o un prejuicio extremo hacia los no judíos o un antisemitismo. Tristemente, en muchas congregaciones que han entendido la “pieza clave que es Israel en el rompecabezas de Dios”, hemos visto mucho odio hacia Ismael y enseñanzas de segregación, basadas en la noción anterior de que Ismael está maldito y sigue siendo el enemigo de Israel.

El hecho es que, Ismael NUNCA peleó con Isaac en la Biblia, aparte de una pelea cuando eran niños.

Ismael e Isaac de hecho se juntaron para enterrar a su padre, Abraham. Dios nunca tuvo la intención de que los hermanos vivieran en división. Muchos siglos después, a pesar de la estratagema del enemigo para dividirlos, la mayoría de los niños árabes, hijos de Ismael en Oriente Medio, Asia y África viven en paz con Israel. Aunque Satanás quiere que el mundo se concentre en dividirlos (incluso en la Iglesia), el plan de Dios para que los hermanos vivan en unidad ha prevalecido. Si alguien quisiera estudiar a los enemigos bíblicos de Israel, el primer lugar para comenzar sería con su hermano gemelo con quien Jacob luchó desde el útero, Esaú. Él es a quien el SEÑOR habló de odiar, ya que Esaú está empeñado generacionalmente en dañar a Israel.

Otro lugar donde hemos una clara intensión de generar división entre Ismael e Israel han sido las universidades modernas. No puedo evitar pensar que algunos de estos niños crecieron escuchando narrativas manipuladas sobre Israel y su desafortunado hermano, Ismael. Cuando nos han enseñado que estas personas, los descendientes de Ismael, "son menos que" o indignas, incluso malditas ", no podemos evitar pensar en ellos como desvalidos en el escenario de la historia moderna. Lo cual en este día en que los más jóvenes buscan levantarse y luchar por causas apoyando a los desfavorecidos, es común y casi de esperarse que elijan luchar en contra de Israel, y por el bien de Ismael. Hoy, la mayoría de los gentiles (y algunos judíos) se identifican con la historia de Ismael más que con la de Israel. Algunos de nosotros crecimos como hijos ilegítimos, sin padre, con padres separados o divorciados, exiliados, valiéndonos por nosotros mismos mientras veíamos a los que nos rodean recibir bendiciones. Parecían prosperar en una unidad familiar mientras nosotros teníamos necesidades físicas e incluso atención. Esto requiere un proceso de sanidad para superar las heridas y elegir perdonar y no culpar a los bendecidos por nuestras heridas.

Y eso nos lleva de nuevo al inicio de la historio de Israel e Ismael, ¿Se apoyaron Abraham y Sara en su propio entendimiento y trataron de crear un niño en SU tiempo? Si, y seamos honestos, ¿cuántas personas en la tierra han hecho esto hasta la fecha? Apuesto a que hay más embarazos no planeados de los planeados en todo el mundo. ¿No abrió Dios el vientre de Agar y creó a Ismael porque amaba al niño? ¿O Ismael vino por sorpresa a Su Hacedor? Dios podría haber interrumpido el embarazo de Agar y haberse llevado al niño temprano, si no hubiera querido que viviera.

En Génesis 17, Dios prometió bendecir a Abraham como padre de una multitud de naciones. Esto se hizo realidad cuando multiplicó no solo a Isaac, sino también a Ismael. Dios respondió a Abraham cuando suplicó por la vida de su hijo Ismael prometiéndole también bendecir a Ismael multiplicándolo grandemente, haciéndolo fructífero y padre de doce príncipes y en una gran nación. Así como Jacob tiene doce hijos, también los tuvo Ismael. En esencia, es como si Ismael y Jacob (no Isaac, ya que la bendición lo saltó debido a las acciones apresuradas de Abraham) recibieron la multiplicación y la bendición para las naciones, cada uno de la manera planeada por Dios. El plan de Dios para la salvación vino a través de los judíos, y su plan para Jacob/Israel, y eso es irrevocable. PERO - Ismael espera recibir esta bendición de su hermano Israel.

En cierto modo, Israel es el hijo mayor que se quedó con el Padre e Ismael es el hijo pródigo a quien Dios espera para regresar a casa.

Si enseñamos que Ismael está maldito porque Abraham y Sara tomaron el asunto en sus propias manos al hacer que Agar durmiera con Abraham y tuviera a Ismael, entonces también debemos enseñar que cualquiera de nosotros que ha tomado algún asunto en sus propias manos y no obedeció completamente a Dios, también es maldito. Y si así lo fuese, la sangre de Jesús cubrió nuestros pecados. Él se convirtiera en maldición por nosotros a través de Su muerte (Gálatas 3: 13-14), entonces Él murió por todos y cubrió los pecados de Abraham y Sara, así como la (supuesta) maldición sobre Ismael.  La sangre de Jesús cubre a Ismael como el primer fruto de los gentiles circuncidándolos en la familia de Dios y también al resto de nosotros, gente imperfecta. En otras palabras, Ismael es la primicia, el diezmo de los gentiles a la familia de Dios, Israel. Así como Ismael está injertado, también lo son todos los gentiles.

En conclusión: Dios ama a todos sus hijos. Eligió a Israel para llevar a cabo Su promesa, para crear un pueblo que sea una luz para las naciones, un pueblo y un lugar a través del cual el Mesías vendrá para terminar con el pecado y la muerte para siempre. A través de Israel, Dios planeó bendecir al mundo, pero permitió que Ismael preceda al nacimiento de Isaac y se convierta en el primer niño circuncidado en la fe de Abraham.

No podemos descartar el significado de Ismael mientras esperamos el regreso de nuestro Salvador. Después de todo, la primera aparición física de Jesús a una persona fue Agar. Parece que Él quería que ella viviera. Por lo tanto, la ayudó a ella y a su hijo, Ismael, porque Jesús siempre tuvo planes para el niño. El Evangelio llegó primero a los judíos y luego a las naciones, comenzando con Ismael, quien fue injertado mediante la circuncisión antes de que se revelara el plan. Pero Ismael todavía está esperando ser redimido a través de la sangre del Mesías, Yeshua. Los ojos del pueblo judío en todo el mundo están esperando ser abiertos para que puedan darse cuenta de que Yeshua es el Mesías de Israel. Ya sea judío o gentil, nuestra misión es amar a los demás hacia su destino en Dios.

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